Si no ve correctamente este boletín por favor de click aquí.

     

La economía en 2020 será igual que 2019

 
La Jornada

07 DE ENERO DE 2020

2019 cierra con contracción de la actividad económica, respecto al 2018, como consecuencia de la alta tasa de interés y la política de austeridad fiscal que han priorizado la baja inflación, la estabilidad del tipo de cambio como la reducción del monto de la deuda pública. El que se beneficia de ello, es el sector financiero (la banca muestra ganancias por 148 mil 400 millones de pesos hasta el mes de noviembre de 2019, lo que significó un crecimiento de 3.1 por ciento en comparación al mismo mes de 2018), como la inversión extranjera ubicada en deuda pública que aprovecha la alta de interés (de 7.25%), como la apreciación del peso (4%), lo que les da un rendimiento arriba del 11.25% en 2019. En cambio, dichas políticas afectan la competitividad y rentabilidad del sector productivo, que sigue siendo excluído por las importaciones, como por las altas tasas de interés y los recortes presupuestales. De ahí el contexto recesivo de la economía nacional.

Las políticas sociales instrumentadas, no han mejorado la distribución del ingreso. Si lo hicieran, la economía estuviera creciendo. El consumo no ha crecido debido a los problemas de desempleo, subempleo y a que prosigue la desigualdad del ingreso a pesar de las políticas sociales. El aumento al salario mínimo de 16% en 2019, al no ser generalizado, no aumentó consumo y demanda, ni la actividad económica.

El gobierno estima que el Producto Interno Bruto crecerá entre 1.5 y 2.5% para 2020 y los analistas consultados por el Banco de México pronostican un crecimiento de 1.07%. Sin embargo, no hay perspectiva de que la economía nacional crezca al continuar la misma política económica que ha predominado y que nos ha llevo a la recesión económica.

El gobierno confía en el Plan de Infraestructura anunciado a fines de 2019 por 859 mmp, por 5 años, así como en el Tren Maya, en el Tren Transismico, como en el T–MEC. En el caso de los proyectos de infraestructura, éstos serán comandados por la inversión privada, la cual invertirá donde el gobierno deja de hacerlo, por lo que no habría incremento de inversión total y de la actividad económica. Lo que se invertirá en el 2020 no contrarrestará el efecto negativo que ocasiona el superávit fiscal, las altas tasas de interés y la apreciación del tipo de cambio. La inversión privada dirigida para el mercado interno no crecerá, pues continuarán los recortes presupuestales para alcanzar el superávit primario (donde el gobierno recuda más de lo que gasta, excluyendo el pago de la deuda). Tampoco hay perspectiva de que repunte la construcción, a pesar del plan de infraestructura, dadas las altas tasas de interés, como la prosecución de la caída de la inversión pública.

Nos dicen que el Tren Maya y el Tren Transístmico son proyectos que detonarán el desarrollo regional del sureste del país. El problema es que esa región no quiere ese tipo de desarrollo, el cual solo beneficiará a los hoteles y empresas transnacionales que se establezcan ahí, y solo se ocupará mano de obra barata, lo que acentuará las desigualdades existentes, además de los daños al ecosistema.

El T–MEC no mejora las perspectivas de crecimiento de la inversión, debido a que dicho acuerdo actuará mas a favor de Estados Unidos (EUA) que de México y además, el comercio y la economía mundial se han desacelerado y la economía de EUA viene disminuyendo su crecimiento. El T–MEC no representará polo alguno de crecimiento, ni atraerá mayores inversiones, ni incrementará exportaciones. Por el contrario, se incrementará el déficit de comercio exterior, debido a que México le comprará más a EUA y le venderá menos, lo que frenará más la dinámica económica.

El aumento al salario mínimo de 20%, si bien es bueno, no incrementa todos los salarios, por lo que no aumentará la demanda, ni la actividad económica.

Al no alcanzar el crecimiento del 2% del PIB, no se lograrán los ingresos tributarios presupuestados para el 2020, lo que presionará sobre las finanzas públicas, que llevará a la Secretaría de Hacienda a recortar el gasto para cumplir con su objetivo de superávit primario del 0.7% del PIB, por lo que menos crecerá la actividad económica.

A pesar de la baja inflación, la estabilidad del tipo de cambio, el superávit primario y la reducción de la relación de endeudamiento, el gobierno no es para flexibilizar la política monetaria, cambiaria y fiscal. Continúan con la alta tasa de interés, con el superávit fiscal, como con la estabilidad del tipo de cambio, por lo que la economía continuará disminuyendo el crecimiento potencial, por lo que  menos viabilidad habrá de impulsar el desarrollo industrial y de alcanzar la autosuficiencia alimentaria en granos básicos, así como para generar empleos bien remunerados y de incrementar salarios y el bienestar de la población. La 4ª. T, terminará debilitándose por lo económico.


< regresar