Si no ve correctamente este boletín por favor de click aquí.

     

El barco de salvación de la industria del calzado

 
Periódico AM

15 DE OCTUBRE DE 2019

La industria del calzado está cimbrada. Y no es para menos. La Secretaria de Economía ha dado a entender de manera contradictoria que eliminará parcialmente los aranceles que protegen al calzado leonés del calzado chino y vietnamita, avisando al mismo tiempo de la aplicación de una política industrial a favor del calzado, ¡cuando dicha política debería comenzar por la conservación de los aranceles en su estado actual -vencen en noviembre- para que el sector calzado confección guanajuatense pueda mantenerse en el mercado! Contradicciones de la 4T: un presidente de todos los colores y una Secretaria de Economía neoliberal (falta ver su decálogo de política industrial recientemente anunciado, que fue calificado con razón por José Luis De la Cruz como una política industrial neoliberal, que en nada cambiaba las políticas aplicadas hasta la fecha, con los gobiernos neoliberales, contradicciones de la 4T…).

Pero en este caso la situación es más grave ya que, como anunció el Vicepresidente Ejecutivo de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato -referencia en el país- si se eliminan los mentados aranceles, se pueden perder la friolera cantidad de más de 12,000 empleos formales, aunada a las empresas del calzado que irían a la quiebra.

Pero a grandes males, grandes remedios. Los empresarios mexicanos deben actuar como si el gobierno mexicano no existiera, porque cuando lo hacen pueden decir ¡No me ayudes compadre! Lo mismo en el caso de la disminución de los aranceles al calzado extranjero.

Existe una figura que podría servir para detener la entrada de dicho calzado, aplicando otras herramientas distintas a las de las prácticas desleales de comercio internacional, que no ha sido desarrollado en nuestro país. México cuenta con un marco legal -perfectible pero que existe en el Código de Comercio- que permite ir en contra de los importadores directamente por la vía judicial sin necesidad de pasar por las autoridades administrativas exigiendo daños y perjuicios contra tales empresas por la vía de la competencia desleal alegando venta por debajo de pérdida (que no depredación de precios, figuras distintas) e incumplimiento del marco legal que otorga a las importadoras una ventaja competitiva indebida. El alegar daños y perjuicios directamente ante la autoridad judicial, la única que ha mostrado cierta independencia respecto a la actual administración de los tres Poderes de la Unión, estimamos que sería un gran desincentivo para detener la importación del calzado con aranceles menores, además de intentar una medida precautoria para detener dichas importaciones.

El calzado mexicano -especialmente el leonés- no se merece ese trato del gobierno federal, y menos de AMLO que quiere lograr reestablecer la confianza con los empresarios. Es un sector competitivo, que se ha ido diferenciando escalando a productos de mayor calidad y enfoque, con la creación de un clúster -siguiendo el modelo de Michael Porter en La ventaja competitiva de las naciones, libro que ha servido de modelo económico para Guanajuato en las últimas décadas, que por cierto ya requiere una remozadita, lo que otros sectores están promoviendo con la Industria 4.0 y el gobernador con el cambio de modelo económico de la manufactura hacia la mentefactura, modelo mucho más difícil de implementar, pero en el cual hay que empezar por la iniciativa, que se mostró en la Feria Hannover Messe.

Un país -o un estado- valen lo que valen sus empresas nacionales, hecho que señala Porter y que nuestros conductores políticos no han seguido. Este es el caso del calzado guanajuatense. O tales empresarios acuden a medidas como la estrategia de la competencia desleal -sin confiar en lo que haga el gobierno federal, que adelanto que no va a hacer nada- por su propia iniciativa, o la pérdida de los más de 12,000 empleos formales será una realidad y un golpe de muerte para la economía guanajuatense. 

< regresar