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Las sanciones comerciales que enfrenta México si no salva a la vaquita marina

 
Expansión

29 DE AGOSTO DE 2019

Se estima que la población de vaquita marina en México es de entre seis y 19 ejemplares, de acuerdo con el último ajuste que realizó el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA).

Durante la última Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), celebrada en Ginebra, se discutieron sanciones para suspender el comercio a México de especies reguladas, esto debido a su ineficacia en la protección de la vaquita marina y su intento fallido por detener el tráfico de totoaba.

México tiene un plazo de seis meses para emitir un resultado positivo sobre la situación de la vaquita marina a la CITIES, de lo contrario, podría enfrentarse a sanciones como el bloqueo a la comercialización de especies enlistadas por el organismo internacional, entre las que se encuentran la cera de candelilla, distintos tipos de madera como caoba, dalbergia y guayacán.

En la lista también figuran el borrego cimarrón, el puma y el lince como trofeos de caza y las aletas de tiburón.

Sin embargo, estas sanciones podrían estar llegando demasiado tarde para la vaquita marina, pues no podrían implementarse de manera inmediata, sino hasta 2021, por lo que las acciones deben ser "tomadas a la brevedad", según Greenpeace.

¿Qué debe hacer México?

La principal acción que el país debe llevar a cabo para el rescate de esta especie es prohibir las inmensas redes de pescadores que atrapan a la totoaba, pues la vaquita marina se enreda en ellas y muere.

Pero ni la totoaba ni la vaquita marina son las únicas especies en peligro a nivel mundial a causa de dichas redes.

"Se calcula que al año mueren de 300,000 a 400,000 individuos de mamíferos marinos en redes de pesca y lo mismo le pasa a las tortugas y a las aves", comenta Lorenzo Rojas, director del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA).

Todo comenzó con la totoaba

"La población de vaquita marina venía disminuyendo desde los 90 un 0.5 % anual y luego se vino la demanda inexplicable de buche de totoaba en Hong Kong y China (2011-2012), y ahí es cuando la población disminuyó brutalmente", explicó a la agencia EFE Lorenzo Rojas.

El pez totoaba se enfrenta desde hace décadas a una dura caza furtiva porque su buche es enormemente codiciado en China, donde se le atribuyen capacidades afrodisíacas, medicinales y regenerativas.

La sobreexplotación de totoaba provocó su extinción comercial en 1975. Pero la demanda del buche no cesó, al contrario siguió aumentando y sus precios se cotizaron tan altos en el mercado negro, que empezaron a atraer al crimen organizado.

Después, el número de vaquitas marinas comenzó a disminuir a un ritmo cada vez más alarmante: de 600 individuos que había en 1997, para 2008 quedaban menos de 300 y en 2017 no llegaban a 30, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cada buche de totoaba es pagado a los pescadores en un promedio de 5,000 dólares a los pescadores, mientras que su comercialización en China alcanza hasta los 100,000 dólares, de acuerdo con Ivonne Higuero, secretaria general de la CITES.

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