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Recesión industrial: ¿qué sigue?

 
El Sol de México

13 DE MAYO DE 2019

La tregua terminó, la información estadística comienza a hacer público lo que desde hace meses era previsible: la industria mexicana se encuentra en recesión.

De acuerdo con la información del Inegi, el sector secundario de la economía acumula dos trimestres de caídas consecutivas y seis meses de datos negativos.

Durante marzo, 25 de sus 29 componentes registraron tasas anuales negativas. En febrero, 14 tuvieron saldo negativo y 15, positivo, cifras similares a las de enero.

Así, la tendencia del sector industrial confirmó su ruta descendente. Paradójicamente, y contrario a la naturaleza de los principales proyectos del presidente López Obrador (de índole industrial) la política económica y el Plan Nacional de Desarrollo entregados al Congreso de la Unión no cuentan con una clara directriz en esta materia.

La falta de un programa de política industrial ha causado 25 años de bajo crecimiento y u aumento en la dependencia económica. Su continuidad pondrá en riesgo la estrategia económica y social del gobierno. Además, la falta de una política industrial activa muestra que no se ha observado detenidamente la naturaleza del conflicto entre China y Estados Unidos, así como el origen de la renegociación del TLCAN y su posible sustitución por el TMEC.

La oportunidad de México para encontrar una salida propositiva en su conflicto con EU radica en crear una Alianza Productiva Industrial en América del Norte, una que se enfoque en crear nuevos diferenciales competitivos capaces de producir los insumos intermedios y bienes de capital que se importan, de manera creciente, del Este de Asia.

Donald Trump y su grupo cercano buscan frenar a China y por ello se enfrentan abiertamente. Su sentido de urgencia los lleva a imponer fuertes restricciones arancelarias aún en pleno proceso de negociación.

A diferencia de los dos gobiernos previos, Trump prefiere el duelo directo aun a costa de frenar el comercio mundial. Para el presidente norteamericano las instituciones de comercio internacional son redundantes.

La limitante de su estrategia es que no formará la base productiva que Estados Unidos requiere: la modernización de una infraestructura anquilosada, el desarrollo de capital humano en América del Norte, la creación de una banca de desarrollo regional y de programas intensivos de innovación y transferencia de tecnología. Todos son necesarios para enfrentar el reto que le ha impuesto la aplicación exitosa del Capitalismo de Estado asiático.

América del Norte, y en particular México, siguen sin percatarse de que sólo la integración productiva puede elevar la competitividad de la región y atenuar sus desequilibrios sociales y económicos.

Para México lo descrito debería ser suficiente para implementar un ambicioso programa de desarrollo industrial: en la parte interna le permitiría evitar que la recesión del sector fabril merme a toda la economía nacional y provoque una mayor afectación al mercado laboral.

En la parte externa le permitiría buscar complementariedades en el reordenamiento geoeconómico y geopolítico que causa la disputa entre Estados Unidos y China.

El conflicto llegará a los mercados financieros y México debe prepararse fortaleciendo su base productiva, es decir a sus empresas. De otra manera la recesión industrial se extenderá a otros sectores vitales de la economía.


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