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API Manzanillo, un cochinero

 
Dinero en Imagen

24 DE ENERO DE 2019

El titular de Puertos y Marina Mercante de la SCT, Héctor López Gutiérrez, ordenó celebrar ayer los Consejos de Administración de las API y hoy toman posesión de los puertos los nuevos mandamases.

En Manzanillo, el principal puerto del país por el volumen de comercio que maneja e ingresos al gobierno federal, tomó el cargo Héctor Mora, quien, por segunda ocasión, ocupa el puesto que ejerció entre 2003 y 2006. El funcionario, quien vive en Manzanillo, realizó negocios privados y fue llamado nuevamente, ahora por el gobierno pulcro de Andrés Manuel López Obrador, gracias a las relaciones y complicidades con que cuenta.

Es un hecho que quien influyó decididamente en la designación fue el dirigente de la CROM, Cecilio Lepe Bautista, quien no dudó en presionar tanto a la Coordinación de Puertos como a la Subsecretaría de Transportes.

No es nueva la relación de Mora y Lepe, desde el primer periodo del funcionario reforzaron su relación por el empuje que dio al hijo del viejo líder, Omar Lepe, quien se ha desempeñado como gerente de Operaciones de la API Manzanillo durante casi 20 años, de los 25 que llevan las concesiones de los puertos.

Pero Mora cuenta con más complicidades: es previsible que Contecon, filial de Internacional Terminal Container Services (ITCSI), de Fortino Landeros, sea beneficiada, dada la cercanía de Lepe y Fortino, quien pareciera tenerlo de coach permanente.

De hecho, la operadora no ha desarrollado la segunda etapa de la Terminal Especializada de Contenedores (TEC), incumpliendo los contratos de cesión de 2013.

Ello no será obstáculo con Mora, pese a que, para realizar cualquier obra, Contecon debe remediar la ecología de la Laguna de las Garzas, algo con lo que se comprometió al tomar la concesión.

Contecon ha tenido problemas con las navieras por su falta de competitividad en el desembarco de contenedores, por la carencia de grúas y ha buscado, mediante litigios, demandar la entrega de patios en el puerto, a pesar de que ya forman parte de otras concesiones.

Pero no es el único tema que puede resultar en conflicto de interés. Es un hecho que en la pasada administración de Mora se tienen registros de que comercializaba combustibles con las propias terminales para el funcionamiento de las grúas, pese a que no se le conocía por ser empresario gasolinero.

Sin embargo, todos recuerdan que sus ventas fracasaron porque, apenas empezaba a vender cuando las grúas mudaron a tecnologías eléctricas sostenibles.

Otro negocio donde fracasó fue en la venta de materiales de construcción procedentes del negocio familiar. Igual, fue un sonoro fracaso, ya que pronto las terminales se percataron de que los insumos no tenían las especificaciones técnicas de resistencia.

A pesar de ello, las operadoras tuvieron que pagar las abultadas facturas. La realidad es que Mora Gómez fue nombrado en la primera gestión 2003-2006 por la relación de amistad de su hermano con el entonces coordinador de Puertos, César Patricio Reyes Roel, pero no por conocimiento, ya que es piloto aviador.

Más allá, Mora llega en un momento de crisis para Manzanillo, ya que el recinto vive problemas de conectividad que lo tiene en el caos desde hace nueve meses y demanda una intervención mayor de reingeniería interior y exterior, en coordinación con el gobierno de Ignacio Peralta.

También su jefe directo, Antonio Moreno, director de APIS, y la directora de Puertos, Claudia Sánchez, deberán estar muy atentos a los movimientos de este señor.

Sin lugar a dudas, es todo un personaje quien, eso sí, sabe mover muy bien sus fichas entre el sector aduanal, el naviero y el de terminales, y sabe dónde presionar si algo le hace falta. Mucho cuidado.

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